El ruido como agente de contaminación

Escrito por: Comaudi

En la vida de todos los seres vivos está presente el ruido, es inevitable escuchar emisiones provenientes de la misma naturaleza, incluso algunas pasan desapercibidas por el oído humano. Sin embargo la industrialización, y posteriormente la globalización, ha incrementado los niveles de ruido generados por el tránsito vehicular, la maquinaria de las fábricas, la música de establecimientos que buscan atraer clientes y el ruido acumulado por las voces de la gente que vive en grandes urbes donde hasta los sonómetros se vuelven locos con tan exageradas emisiones.

El oído humano tiene la capacidad de soportar hasta una emisión de 140 dB, sin embargo emisiones constantes o muy prolongadas a estos niveles sonoros puede lesionar el oído de forma irreversible; tomando en cuenta que 140 dB es el equivalente al emitido por un avión al despegar, lo más recomendable es que el ser humano no exponga sus oídos a un máximo de 85 dB (equivalente a un alto volumen en la música) pues de este modo podría llegar a sufrir de sordera progresiva. Ya que el ruido nos afecta de modo diferente por cuestiones subjetivas, podemos percibir como agradable o desagradable ciertas fuentes sonoras, pero entonces, ¿Qué papel juega el ruido en la contaminación ambiental?

Contaminación ambiental sonora se conoce como un tipo de ruido constituido por sonidos no deseados, desagradables, muy fuertes o inesperados, que suele desarrollarse en las zonas urbanas y afectar a gran parte de la población. Las legislaciones de distintos países han tomado severas medidas sobre la emisión de ruido contaminante por parte de vehículos a motor, que juegan un papel muy importante como agentes de contaminación sonora.

Desde el año de 1972 se ha considerado al ruido como agente contaminante, después de haber sido nombrado como tal por el Congreso del Ambiente de las Naciones Unidas celebrado en Estocolmo. El ruido es uno de los principales elementos causantes de la pérdida de la audición, las primeras consecuencias de la exposición a intensos niveles de ruido son dolores de cabeza, náuseas, inestabilidad, cambios de humor, pero a largo plazo pueden generar falta de atención, incremento en los errores, disminución de la calidad en las respuestas cognitivas, fatiga, etc..

A pesar de esto, muchas personas consiguen adaptarse al ruido y no percibir los efectos negativos que conlleva la sobreexposición, las principales víctimas suelen ser los trabajadores de fábricas industriales o construcciones, pero en años más recientes los ingenieros de audio, personal que trabaja en centros nocturnos y jóvenes usuarios de audífonos se han sumado a las consecuencias del ruido elevado. Debido a los riesgos, las normativas han implementado el uso de dispositivos de protección acústica en los centros de trabajo donde se presentan estos problemas; el avance tecnológico ha permitido el diseño de diferentes soluciones para el aislamiento acústico y la protección auditiva, desde pequeños protectores para el oído hasta fibra de vidrio para el recubrimiento de muros, lo que nos ayuda a aislar fuentes sonoras como maquinaria que produce ruidos vibratorios dañinos al oído del trabajador.

 

Fuentes de contaminación ambiental

Se dividen en dos tipos de fuentes artificiales:

Fijas: Producidas por las diferentes industrias con maquinaria de motor de combustión, terminales de autobuses y ferrocarriles, aeropuertos, circos, tianguis, clubes de caza o centros de tiro, zonas escolares, ferias, etc.

Móviles: Producidas por objetos en movimiento como los aviones, motocicletas, automóviles, autobuses, etc.

Las leyes de contaminación acústica en México, establecidas por la Organización Mundial de la Salud, indican que los niveles de ruido no deben exceder a los 55 dB durante el día y a los 45 dB durante la noche, sin embargo el nivel de decibeles de algunos puntos de la Ciudad de México rebasan los 80 dB, generando contaminación acústica que daña a una importante cantidad de gente. Este tipo de contaminación suele ser difícil de medir y cuantificar, por no hablar de la falta de apego (por parte de las empresas) a las normativas.

 

¿Cómo prevenir la contaminación acústica?

Mediante jornadas de medición acústica podemos saber cuánto ruido estamos emitiendo, con el uso de dispositivos como el sonómetro, decibelímetro o el dosímetro se pueden realizar recorridos para medir los niveles de ruido a los que se exponen los trabajadores de una industria. Los resultados de estas mediciones pueden ayudarnos a tomar las decisiones adecuadas, que pueden ir desde la adquisición de maquinaria nueva -y menos ruidosa- hasta la implementación de soluciones de aislamiento y protección acústica.

Recordemos que incumplir las normas de protección acústica y ambiental pueden ocasionarnos multas severas, además de responsabilizarnos por el daño auditivo a nuestros empleados, lo cual nos puede hacer objeto de demandas de pensiones o de incapacidades causadas a consecuencia de la exposición al ruido, lo que a la larga puede costarnos mucho más que la prevención.

En Comaudi Industrial contamos con programas de protección auditiva, dispositivos de medición y soluciones para aislamiento y prevención del daño auditivo, le invitamos a conocer nuestras soluciones.

 

Control de Ruido y Acústica Arquitectónica

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